Las Ricas Horas
Naciste en Agosto, en el calor del verano, en el libro de las horas. De las muy ricas horas del Duque de Berry que se conservan en el museo Condé del castillo de Chantilly, cerca de París.
Naciste de un sueño, de una ilusión. Y eres real.
Cuando seas hombre y puedas viajar, irás a ver este manuscrito ilustrado que de tantos colores representó los tiempos oscuros. Entonces buscaras la escena de tu nacimiento, y buscaras en sus miniaturas, los fondos, los paisajes y las costumbres, sus letras capitales y cenefas doradas, y encontraras deleitado y completamente iluminado,
Las ricas horas que no pasarás buscando entre los pliegos de aquellas letras doradas, ni en su vitela fina, ni aprenderás laico del Latín ni los salmos
En tu reino, no habrá más Juan sin Miedo, ni grandes castillos coleccionables, ni la necesidad de iluminadores o libros de horas, más libros de horas.
Solo estará el paisaje sobre y bajo tu cuerpo, que lo envolverá todo finamente, y se extenderá más allá que el roce de la página, cuando llegue tu hora.
Verás el folio completo de tu propia condecoración, inspirada por los tantos tesoros del mundo, irás campante sobre un carruaje que impulsa el sol. No será de ninguna otra manera, pues serás el hombre que todo lo ve.
Serás el hombre del carro, que pasó alegre, las ricas horas de cada mes.
(Para Félix)